Diario de vida de Frank Kafka

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“Las dificultades para hablar con otros que tengo, ciertamente incomprensibles para los demás, tienen su base en que mi pensamiento, o mejor, el contenido de mi conciencia, son completamente nebulosos; en la medida en que ello me concierne solo a mí, es algo que no me molesta y a veces descanso satisfecho conmigo mismo, pero que una conversación humana necesita interés, firmeza y continuidad sostenida, y esas son todas cosas de las que carezco” p. 114  Frank Kafka

 

Escritor praguense de origen judío. Un tipo extraño, muy poco convencional, detestaba ver su ropa doblada en el ropero, detalles como estos podrás encontrar en el libro Kafka en primera persona. Casi no hablaba con sus padres. Nació para escribir. Predestinado a las letras, él es literatura, no puede haber otra traducción de Kafka. De personalidad hermética, acompañado de un físico que según su propia percepción no lo acompañaba para progresar.

 El mítico creador del personaje Gregorio Samsa estudió leyes. Luego comenzó a trabajar y dedicó muchas horas a su empleo, él detestaba la burocracia, detestaba ese infinito orden que contienen las instituciones y debido a su capacidad intelectual, le fueron delegando labores más complejas y que a él no le agradaban, se sentía inmerso en una rutina burocrática.

Ya desde niño manifestó que no quería educarse, no le gustaba ir al colegio porque sentía que eran demasiadas horas de dedicación al estudio. Sus padres lo enviaban a la escuela con la cocinera que trabajaba en la casa. Con su familia, con sus cuñados y hermanas, solía no hablar, pensaba en que no tenía nada que decirles. Solo le gustaba la literatura, todo lo que tuviera relación con las letras, dentro de si tenía un tremendo mundo que contar.

Se da a entender que Kafka era anarquista, pero para la época el anarquismo era mal visto, era casi una palabra prohibida, aún no existía como concepto. Lo que en Kafka quería era tiempo para escribir y dedicarse tan solo a eso.

Solía tener novias, pero mantenía relaciones a distancia. Solía escribir por las noches ya que había silencio, necesitaba concentrarse para escribir prosa. En ocasiones escribía de corrido durante horas, quedaba exhausto, pero al finalizar un escrito se sentía feliz. Su naturaleza era anhelo de pureza.

Su gran amigo fue Max Brod. Solía juntarse con otros intelectuales en el café Louvre para compartir y conversar de libros.

Dora Diamant fue su mujer, ella lo acompañó hasta sus últimos días.

El mundo kafkiano desde una visión síquica estuvo constantemente al borde de la locura. Solía estar deprimido, no le gustaba dedicar tiempo al trabajo,  en épocas tuvo pensamientos de suicidio. Al parecer la escritura fue su salvación, la escritura lo contuvo y haber desarrollado las obras que nos dejó, muestra su gran capacidad para describir sus propias sensaciones. Imagino a  Gregorio Samsa, pienso en como sería amanecer convertido en una cucaracha, es fascinante su mundo creativo, pero su realidad debe haber sido muy difícil, llevar su alma sufriente y vivir sintiendo que no encajaba. La mente de Kafka es brillante y la literatura es un camino que transcribe cierta realidad, la literatura llena las horas amargas de vacíos, incertidumbres y complejidades del escritor.

 Un ser complejo, agobiado de su entorno, con necesidad de tener tiempo y silencio para escribir en la misteriosa y Praga, rodeado de estatuas, figuras barrocas y mucha historia, pueblos y naciones en constante en disputa.

 En el libro Kafka en primera persona: selección de diarios de vida de Frank Kafka encontraremos una selección de textos, escritos por Frank Kafka a modo de diario de vida. El artista habla de si mismo, de cómo se siente, de cómo se relaciona con los otros, o a veces escribe sobre sus pocas ganas de comunicarse y de su falta de apego a la vida convencional. Menciona constantemente sobre la necesidad de escribir y del silencio que necesita para hacerlo, también percibe sus estados anímicos e intenta que su propio yo no influya en su obra literaria.

Esta obra es precedida por una extensa introducción que ayuda a conocer el mundo kafkiano, en donde se muestra el contexto de vida del autor, y del medio en que compuso su obra,  sin duda es un interesante libro.

Los originales de los diarios de vida están contenidos en doce cuadernos escritos entre las siguientes fechas: mayo de 1910 a noviembre de 1917; junio de 1919 a diciembre de 1922, y una última entrada a mediados de 1923.

Silvia Martínez Iglesias

Bibliotecaria programa BiblioMetro

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